Nos recorre, nos abraza, nos calma y nos enceguése... Nos electrocuta y nos hace
hervir la carne. Nos da forma.
A medida que avanza deja rastros de sí por detrás, aunque a veces pienso que sólo filtra desechos, y como tal es importante dejarlos fundirse hasta perderse en las paredes de la carne y olvidarse... y otras veces, cuando me siento más humana, pienso que lo que dejamos es limo. Una especie de fertilizante, una mezcla de bosta con huesos y algo más que forma una sustancia que provoca que la carne sea más fértil, más cómoda, como formando un cimiento que le da forma a nuestra esencia. Nos otorga identidad. Nos muestra quienes fuimos y que no queremos volver a ser...
Cuando el alma se multiplica, la revolución nos contiene tanto como nosotros la contenemos. Que arda cargando en combate el calor de esta sangre latinoamericana, que dé tumbos esquizofrénicos en esta partecita del mundo hasta vencer la máquina que nos quiere tragar la sangre y borrarnos la cara.
"Uno escribe para despistar a la muerte y estrangular los
fantasmas que por dentro lo acosan; pero lo que uno escribe
puede ser históricamente útil solo cuando de alguna manera
coincide con la necesidad colectiva de la conquista por la
identidad"
